Como no podía ser de otra manera, la madrileña Pepita Quintero de Villarejo, de 68 años, viuda del creador del personaje, Juan Antonio Díaz Gómez de la Serna, Maese Villarejo, hizo acto de presencia en el salón de recepciones municipal junto con su inseparable Gorgorito, al que da vida desde 1986 cuando falleció su marido, y con uno de los dos hijos del matrimonio, Juan Díaz Quintero de Villarejo, de 47 años, que continuará con la tradición familiar.
En su intervención inicial, Gorgorito, impecablemente ataviado con el atuendo sanferminero, se acordó de su padre, «que está en el cielo», y de su madre, que ayer recibió emocionada el homenaje. «Esperaba algo, pero esto ha rebasado lo que esperaba. Estoy temblando de la emoción», apuntaba Pepita Quintero de Villarejo, quien rememoró su primera representación hace cincuenta años en la plaza de San José de Pamplona.
Yolanda Barcina, quien abogó por que Gorgorito pueda regresar a Pamplona durante otros 50 años, glosó los valores que infunden estas obras, en las que «la bondad siempre triunfa sobre el mal» en un mundo en el que el «buen comportamiento se tiene que ver recompensado con el triunfo».
En contrapartida, como señal de agradecimiento, Pepita Quintero de Villarejo entregó a la alcaldesa una figura de Gorgorito.
En el mismo acto, la homenajeada también recibió de manos de dos amigos navarros, Iñaki Pascual y Mari Carmen Aguirre, una recopilación de todas las reseñas periodísticas de su periplo por Pamplona a lo largo del medio siglo, así como el programa de los Sanfermines de 1954.