Unos segundos antes de las 12, mientras clarineros y timbaleros vestidos con uniforme de gala interpretaban el aviso a la ciudad reservado para las grandes ocasiones, Jorge Mori se adelantó en el orden del protocolo unos instantes y se dejó la garganta con un desgarrador grito: «Pamplonesas, pamploneses, viva San Fermín» y su equivalente en euskera. Tras esa llamada a la ciudadanía de Pamplona y a todos sus visitantes y tras la invocación al santo moreno patrón de Navarra, Mori prendió la mecha del cohete cuyo estallido abrió 8 días y medio de fiesta que no se parará ni de día ni de noche hasta las 24 horas del día 14 de julio. «Ha sido indescriptible, no encuentro palabras adecuadas para contar lo que se vive», aseguró Jorge Mori ya más tranquilo unos minutos después del chupinazo en la plaza Consistorial. Este es un espacio urbano pequeño, situado en el casco viejo de Pamplona, la zona donde se vive la fiesta con más intensidad. Desde primeras horas de la mañana decenas de jóvenes tomaron esa plaza en cuadrillas de amigos bien pertrechadas con abundantes botellas de vinos espumosos para brindar por las fiestas.
Diversión de adolescentes
Desde hace unos años, también algunos grupos de adolescentes encuentran su diversión en rebozarse con harina convenientemente impregnada con ketchup y salsa de tomate. En el pavimento del centro de la plaza se formó una pátina resbaladiza peligrosa pero las caídas son imposibles porque la multitud arropa por todos los lados a quién osa introducirse en una auténtica marea humana. Miles de personas también aguardaron por las calles que confluyen en la plaza del Ayuntamiento.
Todas las miradas poco antes de las 12 se concentraron en la fachada barroca de la Casa Consistorial. Cuando faltaban cuatro minutos para el instante mágico, se lanzaron multitud de confetis y serpentinas blancos y rojos que avivaron el color y los ánimos. El concejal socialista salió entonces al balcón acompañado por la alcaldesa Yolanda Barcina; el griterío fue ensordecedor, con los brazos en alto y tensando los miles de pañuelos rojos que en cuanto sonó el chupinazo se anudaron al cuello.
Inmediatamente, en el zaguán del ayuntamiento, la banda de música municipal la Pamplonesa interpretó la Biribilketa, en uno de los momentos más intensos de la mañana, aunque su sonido no se escuche en la calle. Desde entonces se abren las puertas del Consistorio y cuando los equipos de limpieza lograron despejar y abrir un pasillo central en la plaza, las bandas de música con txistularis y gaiteros comenzaron a salir interpretando los aires festivos que todos los años se repiten sin perder por eso emoción.
Chupinazo dedicado
En el Ayuntamiento de Pamplona, el encargado del cohete, el edil Jorge Mori dedicó el chupinazo a su abuelo por «meterle el gusanillo de los sanfermines» desde la niñez. Jorge Mori, ex policía municipal, ha vivido siempre intensamente las fiestas como mozo de una peña de Pamplona y ahora como concejal del grupo socialista. Deseó «que toda la gente lo pase lo mejor posible y que todo el mundo disfrute. Que todo el mundo pueda recordar el día 15 de julio lo bien que se lo ha pasado durante las fiestas».
La alcaldesa de la ciudad, la regionalista Yolanda Barcina, destacó que los sanfermines han comenzado «magníficamente bien» y deseó que se vivan «unos de los mejores».
Barcina reconoció que las previsiones del tiempo eran nefastas pero sin embargo el chupinazo se desarrolló con buen tiempo. San Fermín «puede con todo» añadió.
Salvo políticos y personas conocidas de la cultura y la sociedad de Navarra, pocas caras famosas se dieron cita en los balcones de la Casa Consistorial, con la excepción del matador de toros retirado Francisco Ruiz Miguel, torero muy querido en Pamplona después de participar en 35 ediciones de la feria del toro. Ruiz Miguel destacó los muchos amigos que hizo en Pamplona y con los que piensa disfrutar también fuera del coso. El cohete le pareció una «experiencia intensa» era la primera vez que acudía a este acto en Pamplona.
Pantallas gigantes
Con el fin de descongestionar las inmediaciones de la Casa Consistorial y de hacer llegar la emoción del cohete a más personas en la calle, desde hace varios años el Ayuntamiento instala varias pantallas gigantes de televisión en otros lugares de la ciudad donde también se reunieron miles de personas que vibraron con la misma intensidad.
Doscientos cuarenta y siete actos figuran en el programa oficial de las fiestas confeccionado por el Ayuntamiento. La música es uno de los ingredientes básicos y suena en cualquier rincón. Para música popular, la del conocido riau, riau, el vals de Astrain y varias asociaciones de jubilados han querido recuperar este año. Así, para la tarde del día 6 han organizado esta tradicional marcha a Vísperas con el apoyo del Ayuntamiento que ve posibilidades de introducir de nuevo el acto en el programa oficial después de los incidentes que se produjeron en 1991.
Este año, los promotores de la marcha a Vísperas contaron con todos los ingredientes del acto, comparsa de gigantes y banda de música municipal incluida, salvo la presencia de la corporación pamplonesa. Y mañana día 7 de julio, fiesta del patrón San Fermín, la jornada comenzará con el primer encierro de las fiestas que será corrido por toros de la ganadería de Torrestrella, a las 8 en punto de la mañana.